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martes 1 diciembre 2020
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A 50 años del Choconazo | ATE Río Negro en el homenaje a la histórica huelga patagónica

A 50 años del Choconazo | ATE Río Negro en el homenaje a la histórica huelga patagónica
La Asociación Trabajadores del Estado de Río Negro se movilizará el próximo sábado a la ex villa temporaria del Chocón, donde se homenajeará la histórica huelga que empujó el fin de la dictadura de Onganía, a 50 años.
 
Desde Olascoaga y Ruta 22, a las 8 de la mañana, militantes de ATE nutrirán la caravana que llegará hasta el Chocón, emulando aquella hilera de autos que cada domingo salía desde la ciudad capital con provisiones para los obreros en huelga.
 
La iniciativa es impusalda por la “Comisión organizadora de memoria activa para construir nuestra identidad”, integrada por exobreros, vecinos y familiares e hijos del Choconazo, entre ellos Carolina Alac, delegada de ATE Río Negro, hija de Antonio, delegado general de los más de tres mil trabajadores que construyeron una de las obras de ingeniería más grandes de la Argentina.
 
“El Choconazo fue un ejemplo a seguir de lucha sindical. Reivindicativa no sólo en términos salariales. Con dirigentes que creían en un mundo mejor, la sostuvieron con coherencia y murieron sin un mango en el bolsillo”, recuerda Carolina Alac.
 
“Mi papá siempre discutía buscando convencer a otros de sus ideas, pero convivía con las diferencias ajenas en términos fraternales. Todos los dirigentes del Choconazo se jugaron el pellejo y creyeron en que la unión de los trabajadores puede cambiar el curso de la historia”, agregó Alac.
 
A las 11.30 está prevista la bienvenida en el cine El Chocón, encabezada por el presidente del Concejo Deliberante de la ciudad, Bruno Caballero, y el intendente, Nicolás Di Fonzo. Luego, será el turno de los vecinos del Choconazo, obreros e hijos quienes protagonizarán un conversatorio conmemorativo.
 
Luego se plantarán árboles, se renombrarán cuatro calles de la ciudad y a las 14 se ofrecerá un almuerzo en el Salón Cultural. Se inaugurará una muestra fotográfica de la UNCo y otra de la Legislatura, y un museo histórico con información y documentos socializados.
 
El Choconazo

Así se denominó la huelga que empujó el fin de la dictadura de Onganía en 1969 junto a las sublevaciones populares en Córdoba, Rosario y Tucumán. Estuvo protagonizada por Antonio Alac, Edgardo Torres, el cura obrero Pascual Rodríguez, el obispo de Neuquén Jaime De Nevares y Olivares, de ellos, único sobreviviente.
 
La dictadura promocionaba la construcción de la represa de El Chocón como “la obra del siglo”. La central hidroeléctrica, 80 kilómetros al suroeste de Neuquén, genera el 29% de la electricidad producida en el país. Además, irriga el desierto y contiene al río Limay que solía invadir las tierras aledañas.
 
La mitad de los trabajadores eran contratados por la firma estatal Hidronor y el resto por subcontratistas, como la italiana Impregilo-Sollazzo. Al 13 de diciembre de 1969, cuando comenzó la primera huelga, habían muerto en accidentes ocho obreros. Los empresarios calcularon que para el final de la obra irían a morir 32.
 
En El Chocón se trabajaba, como mínimo, diez horas, con un día libre: el domingo. Cada tres meses, les daban permiso de pocos días para visitar a la familia. Algunos aprovechaban la visita para llevarles dinero. El salario estaba muy atrasado y los obreros reclamaban un aumento del 40 por ciento.
 
Fueron ellos quienes construyeron la villa temporaria donde dormían los capataces y oficiales especializados con sus familias, privilegio al que sólo accedió un puñado de trabajadores. Los solteros u obreros “golondrina”, en cambio, dormían sobre catres en habitaciones para cuatro con seis personas adentro, donde escaseaba el agua caliente.
 
La comida, provista por la empresa en un galpón, era de muy mala calidad. El control sobre la vida, muy estricto. Adentro había una comisaría y en la entrada un puesto de gendarmería con diez efectivos.
 
El 12 de diciembre de 1969, una asamblea de trabajadores obligó a renunciar a los delegados designados por el sindicato UOCRA y eligió un nuevo cuerpo encabezado por Antonio Alac y Armando Olivares, ambos pertenecientes al Partido Comunista, y a Edgardo Torres, un extrapartidario. Al día siguiente, comenzaron la huelga que se extendió una semana.
 
En uno de esos días, Olivares y Pascual fueron detenidos en Neuquén. Gracias a la intervención del obispo De Nevares, los detenidos fueron liberados y se levantó la huelga. El titular de la UOCRA, Rogelio Coria, aceptó nuevas elecciones en las que se volvió a ratificar la conducción combativa.
 
El 31 de enero del ’70, Olivares y otros viajaron a una reunión clandestina del sindicalismo combativo de Tosco y la CGT de los Argentinos. Al volver, se enteraron que la UOCRA los había expulsado y la dictadura quiso detenerlos. Convocaron a una huelga por tiempo indeterminado y la empresa los echó.
 
Así comienza la segunda huelga el 23 de febrero de 1970, que se extendió al 14 de marzo. Días en los cuales la mediación del obispo De Nevares y el flamante gobernador Felipe Sapag, designado por decreto de Onganía, fue determinante para evitar una represión que podría haber terminado en tragedia.
 
La mayoría de los obreros renunciaron y otros retornaron a trabajar a los diez días. En la última asamblea quedaban sólo 300. Allí se evaluó la propuesta de una comisión mediadora integrada por representantes de la dictadura, a la que asistió De Nevares y Sapag, que finalmente se terminó aceptando.
 
El Choconazo también pasó a la historia por los grupos de personas que los domingos viajaban desde Neuquén con ropa y alimentos donados en colectas para los obreros.